sábado, 1 de marzo de 2008


La irrupción de la tecnología es clara. Las personas cada vez menos tenemos formas de comunicarnos personalmente simplemente preferimos encerrarnos en el mundo de la globalización y la revolución tecnológica.
El público es quien decide que quiere ver y que no. Es el único poder que puede desestabilizar la estructura impuesta por los medios.

Muestra como el cine, representando a los medios puede ser el lenguaje del público por medio de los temas que proyecta. De esta forma el público refleja sus gustos por medio de oferta que el séptimo arte le expone.

La identidad cultural de una nación se ve representada fuertemente por algunos medios, aunque a veces se ve interrumpida por otras identidades que quieren monopolizar un visión falsa de la cultura de una nación.

Los medios siguen siendo los actores sociales que se venden ante el dinero para que su emisor puede difundir su mensaje sin tener control alguno. La sociedad asimismo se encuentra maniatada por los intereses de unos pocos.
Se observa como los medios influyen en las culturas de los televidentes al crear estereotipos de personas que las venden como si fueran un modelo a seguir pero son solo superficiales.
La educación de los medios penetra en las actividades diarias de los jóvenes y niños haciéndolos participes de todo un sistema informativo y de interactividad que ya estos elementos son propios de su cotidianidad.